Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han demostrado que para que se produzca una reprogramación celular se tiene que dar el factor determinante del daño tisular.

Según su estudio, publicado en la revista Science, para que una célula sufra un retroceso en su estado, es decir, que cuando se produce una reprogramación hacia el estado embrionario, hay alguna célula que ha sufrido algún daño. Sus investigaciones muestran que las células con daños tisulares mandan una señal a las células vecinas para que se reprogramen a su estado embrionario.

En el 2006 el científico Shinya Yamanaka descubrió que sí era posible la reprogramación celular. Mediante una técnica que consiste en la introducción a las células de un cóctel, denominado OSKM, de compuesto por cuatro genes. Al aplicar el OSKM se hace posible que las células adultas pasen por un estado de reprogramación y vuelvan a convertirse en células embrionarias o pluripotentes (iPS), las cuales tienen el potencial de convertirse en cualquier otro tipo de célula.

De la teoría a la práctica

Todos los estudios hasta ahora realizados se habían desarrollado dentro del laboratorio mediante placas de cultivo, Sin embargo, en el 2013 el Grupo de Supresión Tumoral de CNIO logró realizar una reprogramación en el interior de un organismo vivo, un ratón transgénico.

Esta investigación y las posteriores han mostrado que la función que se creía realizaba el OSKM no es cómo se pensaba. Lluc Mosteiro, investigadora del CNIO, señala que “Cuando activamos los factores de Yamanaka, algunas de las células diferenciadas sufren un daño”. Y resulta que ese daño es el que “favorece el proceso de reprogramación en las células vecinas”.

Todavía queda mucha investigación por hacer y lo cierto es que aún se conoce más bien poco del proceso de regeneración de las células, pero con estos estudios podrán ayudar algún día a la medicina regenerativa, pudiendo aplicarse a la regeneración o creación de órganos y tejidos.

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